¿Que es la Alta Sensibilidad?

Hoy ha llegado a mis manos el libro escrito por Kathrin Sohst, “El poder de la sensibilidad” y con solo leer las primeras páginas me he sentido totalmente atraída por él. Casi sin poder dejar de leer me he sentido plenamente reflejada, entrando así en el mundo de las personas altamente sensibles (PAS).

Rasgos de los PAS

La alta sensibilidad no es trastorno psíquico ni una enfermedad, sino un temperamento

Las personas con alta sensibilidad suelen percibir el mundo de forma distinta, siendo más sensibles a los olores, temperaturas, ruidos fuertes, etc. Suelen ser personas con un alto nivel empático que se empapan con mucha facilidad de las emociones de aquellos que les rodean pudiendo generarles un fuerte malestar necesitando, así, aprender a protegerse y a cuidarse más.

Son personas que tienen una buena percepción de los colores y las formas, un alto sentido musical y buen ojo para los detalles.

A continuación quiero compartir con vosotros/as 4 dones que destacó la dra. Elain Aron, una de las pioneras en el estudio de la AS (alta sensibilidad). Os lo dejo escrito con sus propias palabras ya que me parece la forma más clara y auténtica de mostrarlos.

1. El don del conocimiento emocional

Ya desde la infancia el niño con alta sensibilidad va a percibir aspectos en su día a día que le van a ofrecer una mezcla de angustia, contradicción y fascinante curiosidad. Sus ojos captaran aspectos que ni los adultos tienen en cuenta.

Esa mueca de frustración en sus maestros, la expresión de preocupación en su madre… Serán capaces de percibir cosas que otros niños no ven, y ello, les enseñará desde muy pequeños que la vida es a veces difícil y contradictoria. Verán el mundo con la mirada de niño que se abre tempranamente al mundo de las emociones.

El conocimiento de las emociones es un arma de callado poder. Nos acerca más a las personas para entenderlas, pero a su vez, también nos hace más vulnerables al dolor.

La sensibilidad es como una luz que resplandece, pero a su vez, nos hace más vulnerables al comportamiento de los demás, a las mentiras piadosas, a los desengaños, a las ironías…¡Es que todo te lo tomas a la tremenda!-te dirán a menudo-, ¡Es que eres muy sensible! te comentarán otros. Y así es, pero eres lo que eres. Un don exige una alta responsabilidad, tu conocimiento sobre las emociones te exige también saber protegerte, saber cuidarte.

 2. El don de disfrutar de la soledad

Las personas altamente sensibles se encuentran bien en sus instantes de soledad. Buscan con anhelo rincones para llevar a cabo sus tareas, sus aficiones. Son personas creativas que disfrutan de la música, de la lectura… Y aunque ello no quita que disfruten también de la compañía de otros, es en soledad cuando más satisfacción se encuentran.

Las personas altamente sensibles no temen a la soledad. Son esos instantes en que pueden conectar más íntimamente con ellos mismos, con sus pensamientos, libres de apegos, lazos y miradas ajenas.

3. El don de una existencia desde el corazón

A la hora de hablar de las personas altamente sensibles, se les asocia a menudo al sufrimiento. A su tendencia a las depresiones, a la tristeza, a sentirse vulnerables frente a los estímulos externos, frente al comportamiento de la gente. No obstante, hay algo que el resto no sabe: pocas emociones se viven con tanta intensidad como el amar y ser amado…

Y no hablamos solo de relaciones afectivas, la amistad, el cariño cotidiano, o el sencillo acto de experimentar la belleza de un cuadro, de un paisaje o de una melodía, es para las personas altamente sensibles una vivencia intensa enraizada en el propio corazón.

La alta sensibilidad es vivir desde el corazón. Nadie vive más intensamente el amor, nadie se deleita más con los pequeños gestos cotidianos, con la amistad, con el cariño…

4. El don del crecimiento interior

La alta sensibilidad no se cura. Uno viene al mundo con ello, con esa particularidad, con ese don que ya se puede ver claramente desde que un niño es bien pequeño. Sus preguntas, su intuición, su umbral al dolor físico, sus molestias ante luces u olores fuertes, su vulnerabilidad emocional…

No es fácil vivir con este don. No obstante, una vez uno reconoce lo que es y lo que nos puede aportar, llega el momento en que debemos aprender a gestionar muchos de esos detalles. No debes dejar que las emociones negativas te desborden en ciertos momentos.

Debes aprender también que los demás, van a otro ritmo, que no tienen tu umbral emocional. Que no vivirán ciertas cosas con tu misma intensidad, no obstante, ello no significa, por ejemplo, que te quieran menos. Respétalos, entiéndelos. Entiéndete a ti.

Una vez hayas descubierto tu propio ser y tus facultades, encuentra tu equilibrio y fomenta tu crecimiento personal. Eres único y vives desde el corazón. Así que vive en paz, vive seguro, y sé feliz.

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