4 trucos para entender y gestionar la conducta de los niños. Disciplina Positiva

Como padres y madres muchas veces nos sentimos perdidos y sin herramientas ante algunas de las conductas que suelen tener nuestros hijos/as en el día a día.

Solemos poner en práctica todos aquellos conocimientos que hemos adquirido a través de nuestra experiencia personal, tomando como referencia la educación que nos dieron nuestros padres y/o utilizando nuevas pautas que hemos ido aprendiendo a medida que crecíamos como padres y madres.

A pesar de ello, hay momentos que nos sentimos superados, perdidos y necesitamos orientación externa para solventar alguna situación difícil y poner algo de luz a la oscuridad del momento.

Los niños pueden tener comportamientos que nuestra sociedad actual los etiqueta como “mala conducta” ya que no se ajustan a las exigencias o a los parámetros marcados.

Por este motivo creo que es sumamente importante entender PARA QUE se compartan así nuestros hijos y conocer 4 pautas que os pueden ayudar en la gestión de su conducta.

1. Por falta de conocimiento de cómo deben comportase

Muchas de las situaciones sociales a las que enfrentamos a los niños en su día a día requieren de unas habilidades y conocimientos previos que, como adultos y padres/madres, debemos explicarles.

Lo primero que hay que hacer antes de ir a cualquier evento o situación que requiera un comportamiento concreto es explicar a los niños/as cuales son las normal sociales del lugar, darles algún ejemplo de como deben comportarse y ofrecerles la posibilidad de salir si lo necesitan.

Algún ejemplo de “mal comportamiento” por falta de conocimiento seria hablar en una reunión del colegio o no estar sentados y en silencio en el cine.

2.Por falta de competencias debido a su edad o nivel evolutivo

A menudo los niños, debido a su edad o nivel evolutivo, aún no han desarrollado la capacidad para realizar una actividad de forma perfecta o a la altura de nuestras exigencias.

Por ejemplo, en el momento de las comidas es posible que niños de 1 o 2 años se manchen al comer o derramen el agua al beber por no tener suficientemente desarrollada la coordinación mano-boca.

Como padres y madres es esencial que conozcamos el momento evolutivo en el que se encuentran nuestros hijos, cuales son aquellas habilidades que ya pueden desarrollar plenamente y en cuales necesitarán nuestra ayuda, guía y acompañamiento.

De igual forma que no se nos ocurre pedirle a un niño de 6 meses que camine tampoco debemos pedirles a niños más mayores metas que no están a su alcance.

3.Puede ser una conducta propia de la edad

Hay situaciones que, sin lugar a dudas, no son aptas para los niños ya que, por su edad, ellos tienen unas necesidades vitales que chochan directamente con la situación a la que les vamos a enfrentar.

Por ejemple, debemos tener claro que un niño de 2-3 años no aguantará 3 horas en un centro comercial de tienda en tienda para comprar unos zapatos o cualquier producto que necesitemos.

Como padres y madres que conocemos a nuestro hijo tenemos dos opciones:

  1. Dejar al niño/a con otro adulto e ir nosotros solos en busca de todo aquello que necesitamos. Tanto nuestros hijos como nosotros pasaremos un buen rato, evitaremos conflictos y nos reencontraremos con las pilas cargadas.
  2. También le podemos explicar a nuestro hijo la situación e incorporamos en la ruta de tiendas un ratito de juego y/o parque donde él también disfrute, pueda atender sus necesidades y conecte con sus iguales.

4.Una expresión de desanimo

La “mala conducta” también puede darse por que el niño/a necesite expresar una emoción (frustración, tristeza, rabia, miedo…) que haya aparecido al suceder algo concreto en el momento presente.

Éste hecho puede desencadenar una rabieta descontrolada, un llanto desmesurado o cualquier otra expresión que requiera de una gestión inmediata.

En estos momentos es imprescindibles que seamos muy buenos observadores para no centrarnos en la conducta y en su eliminación, sino en su raíz, en aquello que está expresando nuestro hijo y en la forma de ayudarle a comprender lo que esta sintiendo.

Para lograrlo es esencia que nos acerquemos a ellos de forma calmada, con un tono de voz bajo, con cariño, colocándonos a su altura, poniéndole nombre a la emoción que está sentido y dándole opciones para expresar aquello que siente de una forma más saludable cuando esté más tranquilo.

 

Para finalizar quiero destacar que la conducta que observamos en nuestros hijos es única y exclusivamente la punta del iceberg, si miramos más allá podremos encontrar todas las creencias, pensamientos e ideas que sustentan la conducta que está teniendo nuestro hijo/a.

No os quedéis en la conducta visible, ir a la raíz del problema.

Y recordad, la conducta que tiene vuestro hijo es la única manera que ha encontrado para poder solventar un problema o una necesidad que tiene en ese preciso momento.

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Y no te olvides de contactar conmigo si necesitas un asesoramiento personal en relación a la crianza de tus hijos/as y /o para realizar tu propio proceso terapéutico.  

2 Comentarios

  1. Me encantan estos consejos. Pero entiendo que son un genérico y que muchas veces hay que adaptar al tipo de niño. Gracias por tu trabajo me encanta.

    1. Si, cada casa y cada niño es un mundo, por eso estos consejos pueden ayudarte a empezar a cambiar algunos aspectos de la relación con tus hijos teniendo presente vuestras individualidades. Si necesitas de un asesoraiento más personalizado, tienes el la web mi contacto.
      Un saludo y muchas gracias

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